La regulación sanitaria también se construye desde la capacidad técnica del Estado
El 19 de marzo de 2026, COFEPRIS informó que su Laboratorio Nacional de Referencia fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud por cumplir estándares internacionales. La noticia puede parecer muy técnica a primera vista, pero en realidad tiene un fondo importante para el sistema de salud: muestra que la autoridad sanitaria no solo regula en el papel, sino que también necesita capacidad científica y operativa para vigilar la calidad, seguridad y eficacia de productos que impactan directamente en la salud de la población.
Desde el enfoque de marco legal, este reconocimiento es relevante porque la protección contra riesgos sanitarios forma parte de las obligaciones del Estado en materia de salud. No basta con expedir normas o sancionar incumplimientos; también se requiere infraestructura, personal capacitado y laboratorios confiables que permitan sustentar decisiones regulatorias. En otras palabras, la legalidad sanitaria depende también de que existan condiciones técnicas para hacer valer la ley.
En mi opinión, esta noticia ayuda a recordar que el derecho a la salud no solo se relaciona con hospitales o consultas médicas, sino también con la vigilancia sanitaria que protege a la población antes de que ocurra un daño. Si una autoridad reguladora cuenta con respaldo internacional, aumenta la confianza en sus procesos, pero también crece la responsabilidad de mantener estándares altos de forma constante.
Nota completa: OMS reconoce al Laboratorio Nacional de Referencia de la COFEPRIS por cumplimiento de estándares internacionales
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